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Podcast Area Bienestar Físico: Alzheimer

Podcast Area Bienestar Físico: Alzheimer

Cómo prevenirlo y tratarlo

📚 Episodio basado en las siguientes fuentes y referencias:


• Livingston, G., Huntley, J., Liu, K. Y. et al. — *Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission*. The Lancet, 2024. Informe actualizado de la Comisión Lancet sobre prevención, intervención y atención de la demencia, con 14 factores de riesgo modificables a lo largo del ciclo vital que, abordados en su conjunto, podrían prevenir o retrasar hasta el 45 % de los casos de demencia a nivel mundial. Añade la pérdida de visión no corregida y el colesterol LDL elevado a los 12 factores previos del informe de 2020

https://doi.org/10.1016/S0140-6736(24)01296-0


• Fortea, J., Pegueroles, J., Alcolea, D. et al. — *APOE4 homozygosity represents a distinct genetic form of Alzheimer's disease*. Nature Medicine, 2024. Estudio liderado por el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y el CIBERNED, con datos clínicos, anatómicos y de biomarcadores de más de 13.000 participantes (incluida la cohorte española ALFA): casi el 95 % de las personas mayores de 65 años con dos copias del gen APOE4 presentan signos biológicos de patología Alzheimer en el cerebro o en biomarcadores en líquido cefalorraquídeo y PET, lo que sugiere que la homocigosis APOE4 representa una forma genéticamente determinada de la enfermedad

https://www.nature.com/articles/s41591-024-02931-w


• Bialystok, E., Craik, F. I. M., Freedman, M. — *Bilingualism as a protection against the onset of symptoms of dementia*. Neuropsychologia, 2007. Estudio sobre 184 pacientes diagnosticados de demencia: los bilingües desarrollaron los síntomas de demencia cuatro años más tarde que los monolingües, manteniéndose el resto de variables (educación, ocupación, sexo, situación migratoria) equivalentes entre grupos. Es la primera demostración empírica del bilingüismo como factor de reserva cognitiva

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17125807/


• Erickson, K. I., Voss, M. W., Prakash, R. S. et al. — *Exercise training increases size of hippocampus and improves memory*. Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), 2011. Ensayo clínico aleatorizado con 120 adultos mayores: un año de ejercicio aeróbico moderado aumentó el volumen del hipocampo anterior en un 2 %, revirtiendo de manera efectiva entre uno y dos años de pérdida de volumen asociada a la edad, con mejoras paralelas en memoria espacial y elevación del BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro)

https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.1015950108



🔎 Recursos de información extra y ayuda


• CEAFA — Confederación Española de Alzheimer (organización de referencia, con asociaciones miembro en todas las comunidades autónomas; orientación a familiares, formación de cuidadores, terapias no farmacológicas y respiro familiar)

https://www.ceafa.es/


• Fundación Alzheimer España

https://www.alzfae.org/

• Sociedad Española de Neurología (SEN) — Grupo de Estudio de Conducta y Demencias

https://www.sen.es/


• CIBERNED — Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Neurodegenerativas

https://www.ciberned.es/

• Alzheimer's Association — recursos internacionales sobre los diez signos de alarma

https://www.alz.org/



🎙️ Show Notes — Episodio: Alzheimer


Prevención y reserva cognitiva.


¿Por qué los cambios cerebrales del Alzheimer empiezan entre diez y veinte años antes de que aparezca el primer síntoma? ¿Por qué la Comisión Lancet 2024 ha concluido que hasta el 45 % de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse actuando sobre 14 factores modificables? ¿Y por qué frases como "son cosas de la edad", "se está haciendo mayor", "se le va un poco la cabeza", "son los nervios" o "no es para tanto, todavía se acuerda de todo" pueden retrasar una valoración durante años, cuando bastaría con una cita gratuita en el médico de cabecera para descartar causas reversibles?


En este episodio abordamos la enfermedad de Alzheimer desde una perspectiva preventiva y de construcción de reserva cognitiva. Sin alarmismo, sin minimización. El Alzheimer no es una parte normal del envejecimiento: es una enfermedad, no un destino biológico inevitable. Y aunque hay factores que no se pueden cambiar —la edad, la genética—, la evidencia reciente muestra un margen de acción mucho mayor del que se asumía hace una década.


Empezamos por la biología. El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, la causa más frecuente de demencia, responsable de entre el 60 y el 80 % de los casos. En el cerebro se acumulan dos tipos de proteínas anormales: las placas de beta-amiloide entre las neuronas, y los ovillos de proteína tau dentro de ellas. Estas acumulaciones dañan progresivamente las neuronas, empezando habitualmente por el hipocampo (la zona responsable de consolidar nuevos recuerdos) y extendiéndose a otras regiones cerebrales.


El dato clínico crucial: los cambios cerebrales empiezan entre 10 y 20 años antes de los primeros síntomas observables. Esa fase preclínica abre una ventana enorme para actuar preventivamente. No se actúa sobre el Alzheimer cuando aparece, se actúa décadas antes.


Recorremos los factores de riesgo no modificables. La edad como factor más potente (el riesgo se duplica aproximadamente cada cinco años a partir de los 65; a los 85, una de cada tres personas). La genética: el gen APOE en su variante APOE4. Aquí citamos el estudio publicado en Nature Medicine en 2024 por Fortea y colaboradores del Hospital Sant Pau de Barcelona y el CIBERNED, que analizó datos de más de 13.000 participantes (incluida la cohorte española ALFA): casi el 95 % de las personas mayores de 65 años con dos copias del gen APOE4 presentan signos biológicos de patología Alzheimer, lo que sugiere que la homocigosis APOE4 puede considerarse una forma genéticamente determinada de la enfermedad. Pero —y este matiz importa— tener el gen no es una sentencia: es un factor de riesgo.


Hay personas con dos copias de APOE4 que nunca desarrollan Alzheimer. La historia familiar y el sexo (mayor riesgo en mujeres, por mayor esperanza de vida y por factores hormonales y genéticos) completan los factores no modificables.


Hablamos de los factores modificables. La Comisión Lancet 2024, en su informe actualizado liderado por Gill Livingston y un equipo internacional de 27 expertos, identifica 14 factores de riesgo modificables que abordados en su conjunto podrían prevenir o retrasar hasta el 45 % de los casos de demencia.


Casi la mitad. Distribuidos a lo largo del ciclo vital: bajo nivel educativo en la infancia y juventud; pérdida de audición no tratada, traumatismos craneoencefálicos, hipertensión arterial, alcohol en exceso, obesidad y colesterol LDL alto en la edad adulta media; tabaquismo, depresión, aislamiento social, inactividad física, diabetes, contaminación del aire y pérdida de visión no corregida en la edad avanzada. La actualización de 2024 añadió dos factores nuevos a los 12 anteriores: pérdida de visión y colesterol LDL.


Detallamos los factores clave. El ejercicio físico es probablemente el factor protector más potente. Aquí citamos el ensayo clínico aleatorizado de Erickson y colaboradores publicado en PNAS en 2011: un año de ejercicio aeróbico moderado en adultos mayores aumentó el volumen del hipocampo anterior en un 2 %, revirtiendo entre uno y dos años de pérdida asociada a la edad, con mejoras paralelas en memoria espacial y elevación del BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro).


La regla práctica: lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro. Hipertensión, diabetes, colesterol LDL alto: las enfermedades cardiovasculares dañan los pequeños vasos cerebrales y aceleran el deterioro. Depresión: relación bidireccional con la demencia. Aislamiento social: tóxico para el cerebro a largo plazo. Pérdida auditiva no tratada: cuando el cerebro tiene que dedicar más recursos a procesar el sonido, resta capacidad cognitiva; los audífonos cuando están indicados reducen significativamente el riesgo. Tabaco y alcohol: dejar de fumar genera beneficios a cualquier edad; moderado de verdad, no la versión generosa del término.


Recorremos las 10 señales de alarma identificadas por la Alzheimer Association y replicadas por las principales sociedades neurológicas: olvidar información recién aprendida; dificultad para planificar o resolver problemas habituales; problemas para completar tareas cotidianas; confusión con el tiempo o el lugar; dificultades visuales y espaciales nuevas; problemas con las palabras; colocar objetos en lugares inusuales y acusar a otros de robar; disminución del juicio; retirada de actividades sociales y aficiones; cambios en el estado de ánimo y la personalidad.


La clave operativa: si se observan varios de estos cambios de manera persistente y progresiva, en uno mismo o en alguien cercano, conviene consultar. Persistente y progresivo son las dos palabras clave. No tiene por qué ser Alzheimer (hay causas reversibles: déficit de B12, hipotiroidismo, depresión severa, efectos de medicación), pero la detección temprana abre opciones.


Hablamos del diagnóstico y de dos avances recientes que están cambiando el panorama. Primero, los biomarcadores en sangre, que se generalizarán en práctica clínica en los próximos años. Segundo, los nuevos tratamientos antiamiloide (lecanemab, donanemab): no curan, pero ralentizan la progresión en fases tempranas. Por eso la detección precoz es cada vez más relevante.


Y dedicamos el corazón del episodio a la reserva cognitiva. Es la capacidad del cerebro para resistir el daño. En estudios post mortem se han encontrado cerebros con daño anatómico severo de Alzheimer en personas que en vida no tuvieron síntomas notables: su reserva cognitiva les permitió funcionar a pesar del daño. La buena noticia: la reserva cognitiva se construye a lo largo de toda la vida. Tres pilares en paralelo: ejercicio físico, estimulación cognitiva y conexión social.


Sobre estimulación cognitiva, desarrollamos el caso del bilingüismo. Aquí citamos el estudio clásico de Bialystok, Craik y Freedman publicado en Neuropsychologia en 2007: las personas bilingües desarrollan los síntomas clínicos del Alzheimer entre cuatro y cinco años más tarde que las monolingües, con niveles similares de daño cerebral anatómico.


Es decir, el bilingüismo no detiene la enfermedad en el cerebro: permite que el cerebro funcione mejor durante más tiempo a pesar del daño. La reserva cognitiva en acción. Cuando una persona habla dos idiomas, su cerebro gestiona dos sistemas lingüísticos en paralelo: ejercita atención sostenida, memoria de trabajo, control inhibitorio, flexibilidad cognitiva.


La neuroimagen confirma que el bilingüismo prolongado engrosa la corteza prefrontal y el córtex cingulado anterior, fortalece la sustancia blanca y crea redes neurales alternativas. Y un matiz central: no hace falta haber sido bilingüe desde la infancia. Aprender un segundo idioma en la edad adulta, incluso en personas mayores, genera beneficios cognitivos medibles.


El cerebro mantiene su plasticidad a lo largo de toda la vida. Aprender un idioma se parece más al ejercicio físico que al ocio pasivo: requiere esfuerzo sostenido. Treinta minutos al día durante dos años aporta más que dos horas un sábado al mes.


Más allá del bilingüismo, hablamos de otras formas de estimulación cognitiva (tocar un instrumento musical, ajedrez, lectura exigente, aprender habilidades nuevas) y de la conexión social activa: la conversación humana es una de las actividades cognitivamente más exigentes que existen. Ningún crucigrama replica eso.


Cerramos con el análisis cultural específico de España. Las expresiones que se oyen en sobremesas familiares y en consultas frente al deterioro cognitivo, nombradas entre comillas como objeto de análisis: "son cosas de la edad", "se está haciendo mayor", "se le va un poco la cabeza" o "se le va la olla", "son los nervios" o "es el estrés", "está más despistado" o "está más despistada", "no es para tanto, todavía se acuerda de todo", "es ley de vida" o "a esa edad es normal".


Junto a estas frases, tres realidades culturales más profundas: el guion vital de aguante heredado de la posguerra, aplicado al deterioro cognitivo retrasa la consulta; el estigma heredado hacia la salud mental y la consulta sobre el cerebro; y el papel del cuidador familiar en España (mayoritariamente femenino, sin retribución, sin formación específica), una sobrecarga real que es factor de riesgo para la propia salud del cuidador.


Basado en el informe de la Comisión Lancet 2024 sobre prevención, intervención y atención de la demencia, en el estudio del Hospital Sant Pau de Barcelona publicado en Nature Medicine en 2024 sobre la homocigosis APOE4, en el estudio clásico de Bialystok, Craik y Freedman sobre bilingüismo y reserva cognitiva publicado en Neuropsychologia, y en el ensayo clínico de Erickson y colaboradores publicado en PNAS sobre ejercicio aeróbico y volumen del hipocampo.



🧠 Temas principales del episodio


• La enfermedad de Alzheimer como causa más frecuente de demencia

• Placas de beta-amiloide y ovillos de proteína tau

• El hipocampo como zona inicial de afectación

• La fase preclínica de 10-20 años antes de los primeros síntomas

• El Alzheimer no es una parte normal del envejecimiento

• Factores no modificables: edad, genética, historia familiar, sexo

• El gen APOE4 y la homocigosis (estudio Fortea Sant Pau Barcelona, Nature Medicine 2024)

• Comisión Lancet 2024: 14 factores modificables y el 45 % de los casos prevenibles

• Pérdida de visión y colesterol LDL como factores añadidos en 2024

• Distribución de factores a lo largo del ciclo vital

• Ejercicio físico como factor protector más potente

• El estudio Erickson PNAS 2011: ejercicio aeróbico y volumen del hipocampo

• BDNF y neuroplasticidad

• Hipertensión, diabetes y colesterol como prevención cerebral directa

• Depresión y aislamiento social como factores de riesgo

• Pérdida auditiva no tratada y el papel de los audífonos

• Tabaco y alcohol: la importancia de la moderación real

• Las 10 señales de alarma

• Distinguir envejecimiento normal de deterioro persistente y progresivo

• Causas reversibles del deterioro cognitivo

• Biomarcadores en sangre y nuevos tratamientos antiamiloide (lecanemab, donanemab)

• La reserva cognitiva como concepto clave

• Tres pilares: ejercicio, estimulación cognitiva, conexión social

• Bilingüismo y retraso de 4-5 años en los síntomas (Bialystok 2007)

• Funciones ejecutivas y bilingüismo

• Aprender un idioma en la edad adulta también funciona

• Esfuerzo sostenido como clave de la estimulación cognitiva

• Conexión social como estimulación cerebral en sí misma

• Sueño y eliminación nocturna de beta-amiloide

• Análisis cultural en España: "son cosas de la edad", "se le va la olla", "no es para tanto"

• El guion de aguante heredado de la posguerra

• El estigma heredado sobre la consulta cognitiva

• Sobrecarga del cuidador familiar en España


📖 Conceptos, estudios y referencias mencionados


• Livingston et al. — The Lancet, 2024 (Comisión Lancet, 14 factores, 45 %)

• Fortea et al. — Nature Medicine, 2024 (APOE4 homocigoto, Hospital Sant Pau Barcelona)

• Bialystok, Craik & Freedman — Neuropsychologia, 2007 (bilingüismo y demencia)

• Erickson et al. — PNAS, 2011 (ejercicio aeróbico e hipocampo)

• CEAFA — Confederación Española de Alzheimer

• Fundación Alzheimer España

• Sociedad Española de Neurología (SEN)

• CIBERNED — Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Neurodegenerativas

• Cohorte ALFA (Estudio Alzheimer y Familias, Barcelona)

• Alzheimer's Association — los 10 signos de alarma

• Genes APP, PSEN1 y PSEN2 (Alzheimer de inicio precoz)

• Beta-amiloide y proteína tau

• BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro)

• Reserva cognitiva

• Hipocampo, corteza prefrontal y córtex cingulado anterior

• Funciones ejecutivas: atención sostenida, memoria de trabajo, control inhibitorio, flexibilidad cognitiva

• Lecanemab y donanemab (tratamientos antiamiloide)

• Biomarcadores en sangre

• Estudio FINGER (intervención multidominio)

• Unidades de Deterioro Cognitivo del Sistema Nacional de Salud


🆘 Recursos oficiales de ayuda en España


• Médico de cabecera — Sistema Nacional de Salud (puerta de entrada gratuita para valoración inicial, pruebas básicas y derivación a neurología o a Unidad de Deterioro Cognitivo)

https://www.sanidad.gob.es/


• CEAFA — Confederación Española de Alzheimer

https://www.ceafa.es/


• Fundación Alzheimer España

https://www.alzfae.org/


• Sociedad Española de Neurología (SEN)

https://www.sen.es/


• Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)

https://www.segg.es/


• IMSERSO — Instituto de Mayores y Servicios Sociales (información sobre dependencia y servicios sociales)

https://www.imserso.es/


• Servicios de Dependencia de cada comunidad autónoma (a través del trabajador social del centro de salud)


• Línea 024 "Llama a la vida" — Ministerio de Sanidad (gratuita, anónima, confidencial, 24 horas; atiende también situaciones de crisis emocional grave en cuidadores)

https://www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm


• Teléfono de la Esperanza — 717 003 717 (atención emocional en crisis, programa específico para personas mayores y familias)

https://telefonodelaesperanza.org/

• Cruz Roja Te Escucha — 900 107 917 (apoyo psicosocial gratuito)

https://www.cruzroja.es/


🌿 Idea clave del episodio


El Alzheimer no es una parte normal del envejecimiento.


Es una enfermedad, no un destino biológico inevitable.


Los cambios cerebrales empiezan entre 10 y 20 años antes de los primeros síntomas observables.


Esa fase preclínica abre una ventana enorme para actuar preventivamente.


No se actúa sobre el Alzheimer cuando aparece.


Se actúa décadas antes.


La Comisión Lancet 2024 concluye que hasta el 45 % de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse abordando 14 factores modificables a lo largo de toda la vida.


Casi la mitad.


Mover el cuerpo, controlar la tensión, el colesterol y la glucemia, cuidar la audición y la visión, desafiar al cerebro con esfuerzo sostenido, mantener las conexiones sociales, dormir bien, no fumar, moderar el alcohol, tratar la depresión.


Aprender un idioma a los cincuenta, sesenta o setenta años no aporta el mismo nivel de protección que el bilingüismo de toda la vida.


Pero aporta beneficios reales.


Y los aporta precisamente porque mantiene el cerebro en el modo de trabajo cognitivo exigente que construye reserva.


Si estás escuchando este episodio y reconoces alguna de esas frases —"son cosas de la edad", "se está haciendo mayor", "se le va un poco la cabeza", "no es para tanto, todavía se acuerda de todo"— porque las has dicho, porque te las han dicho, o porque las has pensado en silencio observando a tu padre, a tu madre, a un familiar mayor, o tu propia memoria, esto te toca a ti como persona, no a un colectivo.


Hay olvidos que son del envejecimiento normal, sí.


Pero hay otros que son persistentes y progresivos, y esos merecen una valoración.


La diferencia entre seguir adelante con "son cosas de la edad" y entrar en la consulta del médico de cabecera cuesta exactamente una cita gratuita en el sistema público español.


Pedir esa cita no es alarmismo ni dramatismo.


Es la única manera de descartar causas reversibles —déficit de B12, hipotiroidismo, depresión, efectos de medicación— y, si efectivamente hay algo más serio, acceder a los tratamientos que sí existen en fases tempranas.


Y si quien cuida a alguien con Alzheimer reconoce en sí mismo el agotamiento, la irritabilidad o el sentirse solo en la tarea, eso también merece atención.


Cuidar al cuidador es cuidar a la persona enferma.


Mover el cuerpo treinta minutos al día.


Aprender vocabulario nuevo de un segundo idioma.


Llamar a un amigo con el que se había perdido el contacto.


Pedir una analítica con perfil lipídico y glucemia.


Pedir cita en el médico de cabecera si hay síntomas persistentes y progresivos.


Pequeños cambios.


Cuerpo que responde.


Vida que se sostiene.

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